Desabrochar botones. Abrir carpetas. Desatar cordones. Bajar escaleras. Quitar barreras. Mientras me libero de las prisiones cotidianas que me contienen, le hablo al deseo de tí en mi lengua paterna. Así que cóseme los rotos, puntúame las heridas, escríbeme con zeta de Lozano, que yo hilvanaré un final de cuento donde todo empiece en un lugar palindrómico llamado Roma
dimarts, 20 d’octubre del 2009
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